Echando la vista atrás
Después de una Formación Básica y un Ciclo Formativo de Grado Medio…
“La FP ya atrae más ofertas de trabajo que la universidad”. “Una FP contemporánea, del futuro”. Al leer aquel titular, no pudo contener una sonrisa. ¡Cuánta razón tiene!, pensó para sí.
Justo en ese momento, Eva cumplía un año en su trabajo. Era la misma empresa en la que, previamente, había realizado su formación durante el período de prácticas. Empezó a recordar el camino que la había llevado hasta allí: es un recorrido, en el que las dudas, la incertidumbre, la ilusión y las ganas invadían su mente a diario.
Los dos cursos de FPB de Informática de Oficina contribuyeron (y mucho) a crear en ella un hábito de estudio y a ser exigente consigo misma. Nunca había sentido especial interés por nada académico: no es nada extraño. Eva siempre aseguraba que cada uno posee diferentes habilidades, ninguna mejor que otra. Ella siempre disfrutaba aprendiendo cómo funcionaban los ordenadores. De hecho, su madre, cuando era pequeña, no hacía más que regañarla cada vez que desmontaba la CPU que tenían en el despacho de casa (algo que sucedía, más o menos, cada semana).
Durante esos dos cursos, comprendió que la actitud y la ilusión son dos de los elementos más importantes que todos debemos desarrollar. Fue el trabajo diario, que estaba más enfocado a lo práctico y a la cooperación en grupo, lo que quizás más le ayudó a encontrar su camino profesional. Sentía que lo que hacía cada día en el aula le ayudaba a aprender cosas que de verdad le interesaban, habilidades que utilizaría en el futuro.
Cuando terminó este periodo, buscó trabajo, pero pronto advirtió que sería mucho mejor completar su formación con un Grado Medio de Sistemas Microinformáticos y Redes: ello le ayudaría a ampliar sus opciones profesionales. Al principio tuvo que adaptarse porque la exigencia era mayor. Pero, como los beneficios también lo serían, sabía que el esfuerzo valdría la pena.
Hoy, que cumple un año en su trabajo como informática en una empresa, está orgullosa y satisfecha de las decisiones que le llevaron a ello. No existe un único camino que sea capaz de llevarnos hasta nuestros sueños.